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En las primeras búsquedas de mi identidad en Google, años ha, descubrí que mi nombre era el de una firma de zapatos, con bastante salida por lo visto, y que por lo tanto existía un dominio lauracamino ya utilizado. En aquel momento, aún dormida mi alma bloguera, lo consideré curioso sin más, y me resultaba simpático ver mi nombre pegado a la suela de zapatos de señora en los escaparates de la zona vieja de mi ciudad natal. Compostela, por cierto.

Pasados esos años, iniciada ya con inocencia en las bitácoras con un blog de pajasmentales y reflexiones varias, lanzada al mundo 2.0 con intenciones pero casi por casualidad,  y con un perfil ya definido en Twitter, un día de lluvia del año 2012 alguien me dijo: ‘¿Por qué no registras tu dominio?’ Me acordé entonces de aquellas primigenias búsquedas en Google y decidí probar suerte. Para mi sorpresa, el buscador me informó de la disponibilidad de la marca, cosas de la crisis supongo, y en un alarde de prevencionismo, compré el dominio lauracamino.es, aprovechando la ocasión.

Pecando de perfeccionista, decidí esperar a tener algo muy cocinado que poder publicar, un blog con todo su diseño bien medido, con unas cuantas entradas que le diesen contenido etc… mientras iba dibujando en mi mente las categorías, reflexiones y temas varios que podría tocar en un futuro.

Cosas de la vida, otra persona y no cualquiera, sino el mismísimo Rodolfo Carpintier, me dijo algo que me despertó del letargo bloguero. “Tengo un perfil en Twitter, el de Laura Camino dos punto cero, pero espero a tener tiempo para lanzar el blog y poder hacerlo perfecto”, le dije yo al magnífico Carpintier. “Pero el dos punto cero no es hacer las cosas perfectas, sino hacerlas rápido. El blog, mejor esta tarde que mañana”, me respondió.

No me hizo falta más. Así nació mi blog. Sin alias ni logos porque hablaba de mí, de mis pasiones y de mi vida 2.0, que adoro. Comunicación, marketing digital y redes sociales. De esto va la página en la que acabas de caer. Para ti, una página más. Para mí, mi creación más preciada. Y por eso espero, te confieso, que recaigas. Estaré encantada.

Laura
(02|mayo|2015)